martes, 20 de septiembre de 2011

Oscar Flores

Después de tanto tiempo ausente por motivos personales -ya sabéis, estudios, malas rachas, lo de siempre- y motivada por mi reciente ingreso en una escuela de danza oriental propiamente dicha; me propongo retomar este blog que, recuerdo, no tiene más pretensión que presentar de una forma rápida y amena las figuras del mundo de la danza oriental que llegan a mi conocimiento y que de alguna manera me han llamado la atención. Y como los hombres todavía son poco frecuentes en mi espacio, os presento hoy a otro bailarín argentino que va siendo cada vez más conocido: Oscar Flores.


Oriundo de la Patagonia argentina, Oscar empieza a familiarizarse con el arte escénico de la mano de una compañía de teatro en su colegio, allá por el año 1995. Con el tiempo integró una compañía mayor y mientras iba participando en diversos proyectos teatrales fue formándose en la danza; entrando en contacto con estilos tan diversos como son el flamenco, danzas rusas, celtas, griegas y portuguesas.
En su ciudad natal crea su propia escuela y su ballet, el Ballet Al Nadym, creando espectáculos de danza oriental con un marco teatral, lo que llamó mucho la atención en su entorno. Así, cada año sus shows se sucedieron y empezó a viajar para perfeccionar la danza con maestros egipcios (Mahmoud Reda, Yousry Sharif), estadounidenses (Virginia, Jillina, Sharon Kihara, Bozenka), brasileños (Hayat el Helwa), argentinos (Amir Thaleb, Saida, Maiada, Sarat), españoles, canadienses y turcos, entre muchos otros.
En 2003 pasó a formar parte de la Arabian Dance Company de Amir Thaleb y en 2005 pasa a ser partener de la bailarina Denise Arias; mientras combinaba su trabajo de bailarín con el de docente y jurado en certámenes de danza oriental. A partir de 2007 empieza a dictar clases y seminarios y a participar en galas y shows tanto en Chile como en Venezuela; todo ello sin abandonar la dirección y producción de numerosos eventos teatrales. En 2010 repitió su gira por Chile y Venezuela y añadió Italia a su tour particular.

Awal Suhur - Danza con abanicos:


Me consta que todavía hay mucha gente que no se acostumbra a ver a un hombre interpretar la danza oriental, como si costara asimilar que esta danza puede ser interpretada por cualquiera que la sienta como suya y que saque lo mejor de él, como si fuera algo exclusivo para mujeres, mientras que al hombre le toca o ser el músico, o ser el cantante. La verdad es que para cambiar de opinión no hay nada como ver bailarines como Oscar.
Su magnetismo atrapa desde el primer momento y hasta el más proclive a los prejuicios reconocerá que sería ridículo decir que la danza oriental no está hecha para él, o al revés si se quiere, que él no esté hecho para la danza oriental. Yo diría viéndole que están hechos el uno para el otro.
Su formación teatral se advierte en su estilo solemne, elegante, dramático; cuya técnica ofrece para quien quiera verlo reminiscencias de maestros como Amir Thaleb o Yamil Annum. Sin embargo, logra desmarcarse de las tendencias orientales propias del panorama argentino con su particular formación en fusión tribal, donde ha alcanzado un dominio sorprendente de la disociación de articulaciones y musculatura, haciendo su interpretación un espectáculo digno de no perderse.

Fusión Tribal:



En resumen, un bailarín con talento, con alma y cuyas intervenciones vale la pena ver, especialmente para aquellos escépticos con la interpretación masculina de la danza oriental. Todo un "príncipe", si se me permite la terminología del vulgo aficionado para estos temas. Enhorabuena, Oscar, da gusto verte. Sigue así.

jueves, 1 de septiembre de 2011

Gracias, Rosadela


Hoy, por fin, se ha cumplido uno de mis sueños, uno que ya llevaba deseando largo tiempo: poder convertirme en alumna de una auténtica maestra de danza oriental, aprender, por fin, de forma profesional, y dar el paso desde el nivel 0 en el que estaba hasta ahora para iniciar un largo camino que espero me lleve a conocer más profundamente y a practicar con dignidad esta maravillosa danza que amo por su belleza, expresividad y cultura.

Hoy me he convertido en alumna de Rosadela, profesora de danza oriental en Catarroja y Valencia (España) y directora del ballet Yamuna, cuyas integrantes están también incluidas en el staff de profesoras y a quienes ya dedicamos una entrada en este blog hace un tiempo.

¿Qué puedo decir? Seguro que el hecho de apuntarse a unas clases de danza oriental no parece nada extraordinario para muchos, pero yo ya llevaba tiempo soñando con poder aprender y perfeccionar este bellísimo arte. Además, la satisfacción inmensa de llegar a un sitio y encontrar con que te reconocen gracias a la humilde tarea de llevar este blog, y encontrarse con personas tan agradables y con tan buen rollo (Rosadela, Mina, Guillermo..) y al poco rato sentirse como si llevases mucho tiempo allí, es realmente una experiencia digna de celebrar.

Por todo esto: gracias por vuestro cálido acogimiento. Gracias a Rosadela y a los demás por hacerme sentir en casa. Gracias a María, porque sin su iniciativa a lo mejor no me hubiese animado a apuntarme.



Y gracias a Keyla Yamila, mi querida hermana en la distancia, por haberme alentado todos estos años a no abandonar el sueño de la danza oriental y poder por fin, un día, dar el primer paso en una experiencia que espero dure mucho tiempo.

Ahora sin más, muchos shimmies y mucho éxito para el nuevo curso que empieza. A los que pensabais que había abandonado este blog: ¡de eso nada, monadas! Un abrazo a todos y gracias por seguir participando.