Web Oficial: http://www.amajdanzadelvientre.com/
María Concepción Padro y Morello nació en Madrid (España) y a los seis años de edad se inició en la danza clásica. A los 9 años, tras haber emigrado a Buenos Aires (Argentina) se inicia en expresión corporal, trabajando posteriormente teatro, música y artes plásticas en el Instituto Vocacional de Arte. A los 17 años se incia en la danza árabe en el instituto Nahual y posteriormente será alumna de profesoras como Mariana Lynch y Sarat la Beduina. Durante los siguientes seis años fue alumna en la escuela de Saida, de donde se egresó en 2002, integrando además, el ballet Rakkasah desde su inicio hasta el año 2003. Por otra parte en el año 2000 también formó parte del ballet de la Arabian Dance Company de Amir Thaleb.Actualmente, ya en España, dicta clases en distintos lugares de Madrid y realiza diferentes muestras y presentaciones con alumnas de todos los niveles. También ha participado en diferentes seminarios al lado de artistas como Mahmoud Reda, Yousry Sharif, Mohammed Al Sayed, Tamalyn Dallal, Amir Thaleb y Amar Gamal. Sin descuidar su propio perfeccionamiento, ha estado en seminarios musicales impartidos por Mario Kirlis y Osvaldo Brandan.
En 2000 se interesó por la costura y empezó a realizar trajes para danza del vientre con el diseñador Fernando Corona. Ella misma diseña y confecciona vestidos tanto para uso personal como para venta.
Lo que más sorprende -y es de alabar- en Amaj es ver cómo, aun cuando su formación se ha desarrollado casi enteramente en Argentina, y especialmente habiendo sido alumna de Saida, no ha absorbido ni interiorizado es estilo argentino tan estilizado, sino que ella misma ha aunado conocimientos y ha desarrollado su propio estilo, el que le gusta. Esta bailarina es muy delicada, elegante y de danza serena y pausada, sin prisas, sin movimientos aeróbicos y exagerados, sin un interés partircular en llamar la atención por la rapidez y la agilidad. Amaj baila sintiendo la música en todo su desarrollo y baila con toda naturalidad y comodidad, fluyendo con ella y sin tratar de dominarla, con un toque muy femenino y muy sensual que recuerda en cierto modo a las bailarinas de antaño y a su forma de evolucionar serenamente por el escenario. Podría objetarse que acaso este estilo sea muy monótono o que a la larga podría llegar a aburrir, pero no olvidemos que la danza árabe original está más cerca de este espíritu sereno, sensual y femenino, que de algunas acrobacias y aspavientos que están muy de moda actualmente. En mi humilde opinión, tenemos demasiadas bailarinas que bailan lo mismo, es agradable, entonces, encontrar a alguien como Amaj, que en su línea mantiene una forma de danza igualmente hermosa, y diferente, no siendo más de lo mismo.
Abdo:


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